viernes, 5 de febrero de 2010

No pido que nadie me comprenda


Hay fotografías, luces y colores, que irremediablemente conducen al recuerdo y la reflexión. Otras al vacío.
Aunque personalmente, solo puedo creer en la primera opción, me niego a admitir la existencia de la nada. Es extraño de hecho, que alguien decidiese inventar una palabra para definir algo inconsistente, invisible, imperceptible.
Es como ese mañana que jamás conoceremos, retenidos en el continuo devenir del hoy.
No creo en la oquedad del ser humano, lleno del bullicio de sentimientos que jamás duermen.
Supongo que de nuevo acabo conduciéndome a la contradicción: al final, no creer, no es más que admitir que la nada, existe.

Photo by David Meskhi.

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