domingo, 3 de enero de 2010

Bajo llave

Ya no existe la poesía. La poesía ha muerto. Al menos, no vive igual que antes, y es que, para que algo no desaparezca, hay que creer en ello, y nadie o muy pocos, creen y comprenden los entramados que línea tras línea intentan seducir a los lectores en libros llenos de polvo, olvidados en las estanterías.

La poesía de ahora, es la música. Y no me refiero a las letras de las canciones comerciales que solo buscan llenarse los bolsillos, me refiero aquellas que realmente salen del corazón. Aquellas incoherentes en su totalidad, pero repletas del significado que cada uno le damos cuando las escuchamos.

Tal vez, lo que suceda, es que las palabras se han gastado de tanto usarlas. Igual que unos viejos vaqueros que pierden el color y acaban rompiéndose. Después de rotos, muy pocos logran ver lo especial en ellos, y los tiran a la basura. Con las palabras, no queda otro remedio que usarlas, ya que no podemos pasarnos por una tienda y comprar unas nuevas. Si así fuera, tal vez recobrarían su valor,no lo creo, y seguramente lo volverían a perder condenándonos a la incomprensión eterna. Me gustaría que que no desperdiciásemos las ocho letras, y si pudiera, las guardaría en una caja bajo llave para que nadie pudiese tocarlas... solo tu, solo yo.

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